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Articles in Category: Boletines de Prensa

DIRECTOR DEL PROGRAMA DE DESARROLLO Y PAZ DEL MAGDALENA MEDIO, PRESENTE EN EL ENCUENTRO MUNDIAL DE MOVIMIENTOS POPULARES

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Ubencel Duque Rojas, director del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, viajó a Roma a participar en el tercer encuentro mundial de movimientos populares.

El Encuentro Mundial de Movimientos Populares es un espacio de diálogo conformado por organizaciones comunitarias de base de todo el mundo, promovido por el Consejo Pontificio de Justicia y Paz (PCJP) y el propio Papa Francisco. 

Tras reunirse en el Vaticano (2014) y Bolivia (2015) para dialogar entre sí y con el Papa Francisco, lo movimientos populares se dieron cita nuevamente este año en Roma. Se espera la concurrencia de 150 delegados de unos 70 países. Esta vez, tras haber elaborado un diagnóstico común y trazado una serie de objetivos, el foco se pondrá en la acción.

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Así, las organizaciones buscarán acordar una serie de propuestas de políticas socioeconómicas para promover a nivel local, nacional, regional e internacional que apunten a acelerar los cambios sociales necesarios para terminar con la desigualdad, la injusticia y la degradación del planeta.

El programa de las 3­T combina la lucha por las necesidades más urgentes y una perspectiva de transformación estructural que contempla una profunda reforma de la vida agraria, rural y laboral.  Además de las 3 T (tierra, techo y trabajo), el debate tendrá como eje la participación política de los movimientos populares desde una perspectiva crítica de las concepciones que reducen la democracia a una serie de instituciones y disputas electorales.

Asimismo, se dedicará especial atención a la degradación de la Naturaleza desde la perspectiva de ecología integral que propone el Papa Francisco y al drama de migrantes y refugiados, desplazados de sus patrias por distintas formas de violencia (bélica, ambiental o económica).

Ubencel Duque Rojas director del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, invitado a este evento, manifestó que: “Participo con la esperanza y compromiso de lograr nuevos aprendizajes,nuevos conocimientos y gestiones que afiancen las luchas y convicciones de una Vida con Dignidad de los Pueblos, y allí el PDPMM es un referente importante”.

EMBAJADA DE JAPÓN CONTINÚA APOYANDO OBRAS DE INFRAESTRUCTURA VIAL

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Con la presencia del Sr. Consejero de la Embajada del Japón, Naoki Yokobayashi, se entregó a la comunidad del municipio de Bolívar Santander, 624 metros lineales de placa huella vehicular, beneficiando a dos mil habitantes de las veredas Polvero, Altaminas, Resumidero, Pararia, Loma alta, Cedros, y la parte alta del municipio de Peñón. La ceremonia de inauguración tuvo en el sector de la vía intervenida y contó con la asistencia del representante de la Corporación Desarrollo y Paz de Magdalena Medio, y autoridades del municipio entre otros.

Mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región a través de la adecuación de vías que permitan reducir los costos de transporte de alimentos y ganado, fuentes primarias de empleo y comercio de la región; permitir el ingreso de insumos agrícolas y programas de salud a las veredas; disminuir los tiempos de traslado de la población rural a las ciudades; impedir el desplazamiento de los campesinos por motivos económicos y falta de oportunidades; son algunos de los objetivos por los que el Gobierno del Japón entregó aproximadamente $89.000 dólares a la Corporación Desarrollo y Paz de Magdalena Medio para el mejoramiento de la vía.

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El Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, ha contado con la Embajada de Japón, como un aliado fundamental en el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades del Magdalena Medio, los convenios con la embajada, datan desde 1989 y se han invertido los recursos a través de proyectos comunitarios en salud, educación e infraestructura.

SALUDO DEL OBISPO DE BARRANCABERMEJA 9 DE OCTUBRE 201616

SALUDO PASTORAL DEL OBISPO

Barrancabermeja, 9 de octubre de 2016

Reciban un cariñoso saludo.

Los resultados del plebiscito donde ganó el NO, nos dejan una serie de mensajes:

  1. El reconocimiento y aceptación por parte del Señor Presidente de la República de los resultados de dicha votación, independientemente de estar a favor o en contra de él, objetivamente hay que reconocer su respuesta como demócrata que fortalece la democracia colombiana, quien en últimas salió ganando.

  1. Que el Presidente Santos reciba el premio nobel de la paz es un estímulo más para comprometernos todos y todas en su construcción; es una oportunidad más para deponer odios e intereses particulares; es una llamada a la fraternidad; es escuchar a los jóvenes que no quieren más violencia, que quieren el fin de la guerra y nos piden una forma nueva de relacionarnos como hermanos.

  1. El momento actual genera muchas incertidumbres y aviva muchas sensibilidades, por lo cual todos y todas necesitamos una dosis muy alta de serenidad, de esperanza y de tolerancia.

  1. Desde nuestra fe en el Señor Jesús, estamos llamados:

  • A la reconciliación[1] según San Pablo y que podemos sintetizar en las siguientes características:

¿Qué es la reconciliación en el pensamiento paulino?

Respuesta: el crear de Dios - su iniciativa divina - manifestado en Cristo y operante gracias a su mediación.

¿Cómo sucede, entonces, la reconciliación?

Respuesta: en Cristo, por medio de la creación de una situación nueva, un ser humano nuevo, una humanidad nueva en la cual no subsisten ya las causas de la división.

¿Cómo sucede esta nueva creación?

Respuesta: sucede pacíficamente, haciendo las pases y no pacificando; se construye de abajo hacia arriba y no se impone de arriba hacia abajo.

¿Cuáles son los criterios para hacer las paces?

Respuesta: la unidad, la unidad del cuerpo nuevo con su cabeza, la unidad de la humanidad nueva, la unidad orgánica del tejido social, unidad que no elimina las diferencias, ni los sujetos, sino las causas de las diferencias y los motivos de la división.

¿Cuál es el resultado?

Respuesta: Quienes han sido reconciliados, en Cristo, también son justicia de Dios, por eso son embajadores, en Cristo, también son justicia de Dios, por eso son embajadores de la reconciliación, han sido habilitados para guiar a otros en el mismo camino.

Claramente aparece que hemos de dejarnos reconciliar por Cristo y ser a la vez embajadores de la reconciliación para hacer las cosas nuevas permitiendo recomponer lo dividido.

  • Al perdón

El Papa Juan Pablo II afirmó: ofrece el perdón, recibe la paz[2].

Es la hora de decidirse a emprender juntos y con ánimo resuelto una verdadera peregrinación de paz, cada uno desde su propia situación… caminar juntos, cuando se arrastran experiencias traumáticas o inclusos divisiones seculares no es fácil.

El papa nos invita para que busquemos la paz por los caminos del perdón y afirma: soy plenamente consciente de que el perdón puede parecer contrario a la lógica humana, que obedece con frecuencia a la dinámica de la contestación y de la revancha. Sin embargo, el perdón se inspira en la lógica del amor, de aquel amor que Dios tiene a cada hombre y mujer, a cada pueblo y nación, así como a toda la familia humana.

Pero si la Iglesia se atreve a proclamar lo que humanamente hablando, puede parecer una locura, es debido precisamente a su firme confianza en el amor infinito de Dios. Dios es rico en misericordia y perdona siempre a cuantos vuelven a Él (Cfr. Ez. 18,23).

El perdón de Dios se convierte también en nuestros corazones en fuente inagotable de perdón en las relaciones entre nosotros ayudándonos a vivirlas bajo el signo de una verdadera fraternidad.

  • Al diálogo

Según Pablo VI[3] es un modo de ejercitar la misión apostólica; es un arte de comunicación espiritual. Sus caracteres son los siguientes:

ü  La claridad ante todo: el diálogo supone y exige la inteligibilidad: es un intercambio de pensamiento, es una invitación al ejercicio de las facultades superiores del hombre; bastaría este solo título para clasificarlo entre los mejores fenómenos de la actividad y cultura humana, y basta esta su exigencia inicial para estimular nuestra diligencia apostólica a que se revisen todas las formas de nuestro lenguaje, viendo si es comprensible, si es popular, si es selecto.

ü  La afabilidad, la que Cristo nos exhortó a aprender de El mismo: Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón; el diálogo no es orgulloso, no es hiriente, no es ofensivo. Su autoridad es intrínseca por la verdad que expone, por la caridad que difunde, por el ejemplo que propone; no es un mandato ni una imposición. Es pacífico, evita los modos violentos, es paciente, es generoso.

ü  La confianza, tanto en el valor de la propia palabra como en la disposición para acogerla por parte del interlocutor; promueve la familiaridad y la amistad; entrelaza los espíritus por una mutua adhesión a un Bien, que excluye todo fin egoístico.

ü  La prudencia pedagógica, que tiene muy en cuenta las condiciones psicológicas y morales del que oye: si es un niño, si es una persona ruda, si no está preparada, si es desconfiada, hostil; y si se esfuerza por conocer su sensibilidad y por adaptarse razonablemente y modificar las formas de la propia presentación para no serle molesto e incomprensible.

  • A la oración

En este camino es necesario pedir constantemente la presencia del Señor y la gracia que Dios ofrece al hombre para ayudarlo a superar sus fracasos, para arrancarlo de la espiral de la mentira y de la violencia, para sostenerlo y animarlo a volver a tejer, con renovada disponibilidad, una red de relaciones auténticas y sinceras con sus semejantes[4].

Que en estos momentos difíciles de nuestra patria y, al mismo tiempo preñados de esperanza, la Virgen Auxiliadora, Virgen de los tiempos difíciles, ayude a serenar nuestros corazones, a reconocer la diversidad, a fortalecer la tolerancia y a buscar caminos de fraternidad para todos juntos construir la paz tan deseada.

Afectísimo,

+ CAMILO

   Obispo de Barrancabermeja


[1] Cfr. Granados Rojas J.M., La teología de la reconciliación en las cartas de San Pablo, Ed. Verbo Divino, Navarra, 2016

[2] Juan Pablo II, Jornada Mundial de oración por la paz, 1 de enero de 1997.

[3] Cfr. Pablo VI, Ecclesiam Suam, No. 83

[4] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, No. 45.

Lo que ganamos perdiendo (Francisco de Roux)

Lo que ganamos perdiendo

Francisco de Roux

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 Nosotros habíamos invitado a un voto en conciencia, a respetar a quienes pensaran distinto, a participar en el plebiscito dejando claro que aceptábamos el resultado y que construiríamos a partir del resultado, fuera el que fuese.

En conciencia, explicamos las razones que nos llevaron a luchar por el SI, convencidos de que era lo mejor para el país y convencidos de que con nuestras razones podíamos convencer a la mayoría, y perdimos.

No luchábamos por el futuro político del presidente Santos, ni tampoco contra el futuro político del expresidente Uribe, ni luchábamos por el futuro político de las FARC.  Nos importaba solamente el que pudiéramos vivir como seres humanos, esta fue la razón de nuestra lucha.

Luchábamos por superar la crisis espiritual del país que nos sumió en la destrucción de nosotros como seres humanos. Soñamos que íbamos a dar un primero paso aprobando la negociación con las FARC, pero no lo logramos como queríamos. Seguramente porque nosotros también formamos  parte de la crisis, como colombianos que somos.

Gracias a Dios, Colombia es una democracia. Y la democracia, con la llamada a que el pueblo se manifieste, tiene la virtud de colocarnos en la realidad, gústenos o no nos guste, como lo dice la copla de Machando: “La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad, aunque se piense al revés”.

Y sin embargo, esta verdad, este resultado del plebiscito puede ser el camino que nos lleve superar el más profundo de nuestros problemas que somos nosotros mismos, partidos como lo evidencia esta votación, excluyentes, incapaces de ir juntos en los asuntos más profundos; y  sabedores de que nuestras animosidades y agresiones, que se expresan en la política, en los medios de comunicación, en los debates académicos y eclesiales  y el seno de las familias, tienen consecuencias letales entre los campesinos, y en la locura de la guerra donde pierden la vida nuestros jóvenes, mientras otros problemas graves del país siguen sin resolverse.

Felizmente la declaración del Presidente Santos ha dado tranquilidad a  todos. Porque reconoce como demócrata el triunfo del “NO”. Mantiene el cese bilateral al fuego. Llama a un replanteamiento de los acuerdos de paz incorporando a quienes ganaron. Y ordena a los negociadores del gobierno que retomen el diálogo con las FARC dentro de la nueva realidad política.

Igualmente es de resaltar la actitud constructiva y reconciliadora del expresidente Uribe que reitera su voluntad y paz, invita a las FARC a continuar en la negociación, y plantea los aspectos jurídicos, institucionales, sociales y económicos que quienes votaron por el NO consideran indispensables para ser incorporados en los acuerdos.

Es muy buena noticia la declaración de Timochenko diciendo que las FARC nunca volverá a la lucha armada.

Tenemos que aceptar con realismo y humildad que debemos revisarnos. Quizás no nos habíamos aceptado crudamente como parte del problema, y precisamente porque somos parte del problema, de la crisis, se acrecienta  hoy nuestra responsabilidad de ser parte de la solución.

Este es el momento de oírnos, comprendernos y reconciliarnos con quienes por razones sociales, políticas, institucionales y éticas, piensan distinto. De aceptarnos en nuestras diferencias. De revisar desde todos los lados qué es lo que cada quien tiene que cambiar, para que todos seamos posibles en dignidad  en una paz que nos traiga la tranquilidad a todos y a todas.

Vamos a mantener y redoblar el entusiasmo con que nos entregamos a la causa de la paz, pero vamos a hacerlo incorporando a los demás. Aceptando su comprensión distinta, escuchando sus argumentos y temores y rabias. Y colocándonos más allá, en el ser humano que somos todos y todas.

Pensamos que los elementos centrales de los acuerdos de La Habana y el método del proceso de paz siguen siendo válidos. En ellos pusieron seis años de trabajo personas de extraordinario valor y de la más seria dedicación,  hombres y mujeres, civiles y militares que son verdaderos valores humanos de Colombia, y al lado de ellos guerrilleros dispuestos a dejar la guerra que se transformaron en el mismo proceso.  Ellos  merecieron la admiración y el respaldo de la comunidad internacional. Pero el resultado de la votación muestra que tienen que los acuerdos tienen que ser  reformados para ser viable política e institucionalmente en la Colombia de hoy. Y lo que importa finalmente es la paz, que requiere momentos de generosidad heroica,  para que podamos superar la barbarie de la violencia política de una manera factible en una patria reconciliada.

Tengo plena confianza en que Dios nos acompaña en este camino. Que vale hoy más que nunca la palabra de Jesús cuando nos dice que la verdad nos hará libres. Que esta verdad del resultado del plebiscito, con toda su mezcla de realismo humano y político, purifica y acrisola este proceso. Que hoy nos ponemos de partida para  ser humanamente más grandes.

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